Historia de Mallorca

Los primeros pobladores del archipiélago Balear y de Mallorca se cree que procedieron de la península Ibérica. La primera ocupación conocida se cree que tuvo lugar el 4000 a.c. Los primero pobladores conducían ganado y cazaban la cabra montesa autóctona, que con el tiempo se extinguió. Gran parte de los hallazgos se han descubierto en cuevas, y es que de hecho hay un gran número de ellas por toda la isla (ver Cuevas y Rutas en Mallorca).

Los Fenicios llegaron al archipiélago Balear y a Mallorca sobre el 1000 a.c. A pesar de que el nombre del archipiélago Balear proviene del griego “ballein” (tirar con honda), los griegos no se establecieron en la isla ni en el resto del archipiélago ya que este carecía de oro.

Los Cartagineses iniciaron su exploración de la isla sobre el 700 a.c. y es que Mallorca y el resto de islas tuvieron un papel estratégico en la guerras púnicas. En el 2002 a.c., y tras la derrota sufrida en las guerras púnicas, los cartagineses abandonan la isla de Mallorca y el conjunto de islas.

Los Romanos ocuparon la isla de Mallorca por más de 500 años, cambiando su denominación y aportando a la isla viñedos y construyendo carreteras.

En el siglo III a.c. el cristianismo ya se había extendido y consolidado en la isla. Al decaer el imperio romano, los vándalos invadieron física y culturalmente la isla.

Los árabes transformaron la isla, introduciendo técnicas de regadío, cultivos de arroz y algodón, naranjos y olivos. En el 1114 un ejército formado por catalanes e italianos de 70.000 soldados y respaldados por el Papa, exterminaron a los musulmanes, pero éstos bajo el dominio de los Almorávides hicieron florecer de nuevo la isla, aportando esta vez el cultivo en bancales, arquitectura y diseños de cerámicas y bordados.

En septiembre de 1229 Jaime I el Conquistador desembarcó en Santa Ponça (Mallorca), y en pocas semanas conquistó la isla y el archipiélago. En el 1230, Jaume I ya había promulgado la Carta de Població (Carta de Ciudadanía), que auspició el asentamiento de catalanes. También estableció privilegios a los judíos para reactivar el comercio insular.

Tras la muerte de Jaume I, Alfonso III ocupó la corona, no sin enfrentamientos entre sus sucesores. Tras la muerte de éste, le sucedió Jaume II. Governante ilustrado, Jaume II reinó en la época dorada mallorquina y del archipiélago Balear. En su reinado se construyeron el castillo de Bellver y el Palacio de la Almudaina (ver Descubir Mallorca). Sancho, hijo de Jaume II sucedió a su padre tras la muerte de este. Jaume III ocuparía el trono tras la muerte de Sancho, finalizando con Jaume III la época dorada mallorquina, con la intromisión de las tropas aragonesas lideradas por Pedro IV.

En este período tanto Mallorca como el resto de las islas pasarán a tener un papel secundario en las decisiones y políticas del reino. Además, el descubrimiento de nuevas rutas comerciales con América, empeoraron la situación económica y comercial de la isla.

Los siglos XVI y XVII se caracterizaron por los continuos ataques piratas, como consecuencia de ello se crearon fortificaciones defensivas.

En el siglo XVII la isla recibiría la visita de los ingleses. El siglo XIX fue difícil para la isla y el conjunto del archipiélago debido a hambrunas y epidemias. Es en este siglo que el Modernismo catalán, en parte debido a la relación comercial reestablecida nuevamente entre la isla y Barcelona y Valencia, que propició que esta corriente cultural y arquitectónica se estableciera también en la isla.

En el siglo XX se produce la guerra civil española, siendo Mallorca un bastión franquista, no así con el resto de las islas que estuvieron de parte del bando Republicano. La lengua y cultura catalanas fueron también aquí suprimidas por más de 40 años, hasta la muerte del dictador y la recuperación de la democracia.

En la actualidad Mallorca así como el conjunto de islas, y gracias al turismo es una de las comunidades autónomas con mayor renda por cápita en el conjunto del estado español.